BRUJAS EN LA REALIDAD Y LA FICCIÓN

Literatura española : Edad Media

Lorenzo Goñi_La Celestina

Celestina

Celestina, personaje que ha dado nombre a La Celestina’ de Fernando de Rojas. Bruja y alcahueta que media en los amores de “Calisto y Melibea” , es una vieja de vigorosa personalidad (vital, locuaz, avara y borracha), tratada con vívido realismo pero que cuenta con precedentes literarios latinos y castellanos (Trotaconventos del Arcipreste de Hita).

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CELESTINA (La), obra en veintiún actos, total o parcialmente escrita por Fernando de Rojas, cuyos orígenes bibliográficos poco claros a.:
permiten distinguir tres fases principales: una primera redacción, en un acto y sin ninguna edición conocida, que Rojas atribuye en opinión de <<algunos» a Juan de Mena o Rodrigo de Cota; una segunda redacción en dieciséis actos, que ofrecen las primeras ediciones de la obra (1499?, 1500 Y 1501), bajo el título de Comedia y luego Tragicomedia de Calisto y Melibea; y una tercera en veintiún actos, con cinco nuevos por tanto, intercalados entre el catorce y el quince de la versión anterior. Obra «compuesta en reprehensión de los locos enamorados (..,), fecha en aviso de los engaños de las alcahuetas y malos y lisonjeros sirvientes», dramatiza los trágicos amores de Calisto y Melibea en los que media la alcahueta Celestina. la acción tiene lugar en la época en que fue escrita y en una ciudad española. El joven Calisto’ se enamora de Melibea’ y, por consejo de su criado Sempronio, acude a la vieja Celestina’. Ésta, tras conseguir captarse a Pármeno (el otro criado, al principio hostil a tal mediación) y recibir el pago de Calisto, acude con un ovillo hechizado a casa de Melibea y logra al fin concertar una cita amorosa de los dos jóvenes. Pármeno y Sempronio, en disputa con Celestina por el reparto de las dadivas de Calisto, la asesinan y mueren ellos mismos a manos de la justicia. las dos amantes de los criados, Elicia y Areusa, deciden vengarse .en la persona de Calisto, recurriendo a un rufián llamado Centurio, quien arma alboroto una noche en que Calisto y Melibea se hallan reunidos: Calisto, en su huida, cae de la escalera y muere, y Melibea, desesperada, ante la presencia de su padre Pleberio se arroja desde lo alto de la azotea. El padre finalmente profiere un amargo lamento y maldice el amor. La Celestina está escrita en forma de diálogo dramático, sin la más leve acotación escénica. Inserta en la tradición europea de la llamada «comedia elegíaca>, con raíces en Plauto y Terencio, entronca asimismo, por lo que se refiere al mundo de Celestina y los criados, con la escuela realista castellana (el Libro de buen amor del Arcipreste de Hita, el Corbacho del Arcipreste de Talavera). Ochenta veces impresa en el s. XVI, creó innumerables continuaciones e imitaciones y constituye uno de los máximos hitos literarios en lengua castellana.

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ROJAS, Fernando de / GOÑI. La Celestina. Edición y notas de Martín de Riquer. Con 19 litografías de Lorenzo Goñi.Madrid, Alfaguara, 1974 .

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La celestina

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  bruja y hechicera 

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Parmeno a Calisto

 PÁRMENO.- Señor, yua a la plaça e trayale de comer e acompañáuala; suplía en aquellos menesteres, que mi tierna fuerça bastaua. Pero de aquel poco tiempo que la seruí, recogía la nueua memoria lo que la vejez no ha podido quitar. Tiene esta buena dueña al cabo de la ciudad, allá cerca de las tenerías, en la cuesta del río, vna casa apartada, medio cayda, poco compuesta e menos abastada. Ella tenía seys oficios, conuiene saber: labrandera, perfumera, maestra de fazer afeytes e de fazer virgos, alcahueta e vn poquito hechizera. Era el primer oficio cobertura de los otros, so color del qual muchas moças destas siruientes entrauan en su casa a labrarse e a labrar camisas e gorgueras e otras muchas cosas. Ninguna venía sin torrezno, trigo, harina o jarro de vino e de las otras prouisiones, que podían a sus amas furtar. E avn otros furtillos de más qualidad allí se encubrían. Asaz era amiga de estudiantes e despenseros e moços de abades. A estos vendía ella aquella sangre innocente de las cuytadillas, la qual ligeramente auenturauan en esfuerço de la restitucion, que ella les prometía. Subió su fecho a más: que por medio de aquellas comunicaua con las más encerradas, hasta traer a execución su propósito. E aquestas en tiempo onesto, como estaciones, processiones de noche, missas del gallo, missas del alua e otras secretas deuociones. Muchas encubiertas vi entrar en su casa. Tras ellas hombres descalços, contritos e reboçados, desatacados, que entrauan allí a llorar sus pecados. ¡Qué tráfagos, si piensas, traya! Hazíase física de niños, tomaua estambre de vnas casas, dáualo a filar en otras, por achaque de entrar en todas. Las vnas: ¡madre acá!; las otras: ¡madre acullá!; ¡cata la vieja!; ¡ya viene el ama!: de todos muy conocida. Con todos esos afanes, nunca passaua sin missa ni bísperas ni dexaua monesterios de frayles ni de monjas. Esto porque allí fazía ella sus aleluyas e conciertos. E en su casa fazía perfumes, falsaua estoraques, menjuy, animes, ámbar, algalia, poluillos, almizcles, mosquetes. Tenía vna cámara llena de alambiques, de redomillas, de barrilejos de barro, de vidrio, de arambre, de estaño, hechos de mill faziones. Hazía solimán, afeyte cozido, argentadas, bujelladas, cerillas, llanillas, vnturillas, lustres, luzentores, clarimientes, alualinos e otras aguas de rostro, de rasuras de gamones, de cortezas de spantalobos, de taraguntia, de hieles, de agraz, de mosto, destiladas e açucaradas. Adelgazaua los cueros con çumos de limones, con turuino, con tuétano de corço e de garça, e otras confaciones. Sacaua agua para oler, de rosas, de azahar, de jasmín, de trébol, de madreselua e clauellinas, mosquetas e almizcladas, poluorizadas, con vino. Hazía lexías para enrubiar, de sarmientos, de carrasca, de centeno, de marrubios, con salitre, con alumbre e millifolia e otras diuersas cosas. E los vntos e mantecas, que tenía, es hastío de dezir: de vaca, de osso, de cauallos e de camellos, de culebra e de conejo, de vallena, de garça e de alcarauán e de gamo e de gato montés e de texón,  de harda, de herizo, de nutria. Aparejos para baños, esto es vna marauilla, de las yeruas e rayzes, que tenía en el techo de su casa colgadas: mançanilla e romero, maluauiscos, culantrillo, coronillas, flor de sauco e de mostaza, espliego e laurel blanco, tortarosa e gramonilla, flor saluaje e higueruela, pico de oro e hoja tinta. Los azeytes que sacaua para el rostro no es cosa de creer: de estoraque e de jazmín, de limón, de pepitas, de violetas, de menjuy, de alfócigos, de piñones, de granillo, de açofeyfas, de neguilla, de altramuzes, de aruejas e de carillas e de yerua paxarera. E vn poquillo de bálsamo tenía ella en vna redomilla, que guardaua para aquel rascuño, que tiene por las narizes. Esto de los virgos, vnos facía de bexiga e otros curaua de punto. Tenía en vn tabladillo, en vna caxuela pintada, vnas agujas delgadas de pellejeros e hilos de seda encerados e colgadas allí rayzes de hojaplasma e fuste sanguino, cebolla albarrana e cepacauallo . Hazía con esto marauillas: que, quando vino por aquí el embaxador francés, tres vezes vendió por virgen vna criada, que tenía.

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 PÁRMENO.- ¡Sí, santo Dios! E remediaua por caridad muchas huérfanas e cerradas, que se encomendauan a ella. E en otro apartado tenía para remediar amores e para se querer bien. Tenía huessos de coraçón de cieruo,lengua de bíuora, cabeças de codornizes, sesos de asno, tela de cauallo, mantillo de niño, haua morisca, guija marina, soga de ahorcado,flor de yedra, espina de erizo, pie de texó, granos de helecho, la piedra del nido del águila e otras mill cosas. Venían a ella muchos hombres e mugeres e a vnos demandaua el pan do mordían; a otros, de su ropa; a otros, de sus cabellos; a otros, pintaua en la palma letras con açafrán; a otros, con bermellón; a otros, daua vnos coraçones de cera,llenos de agujas quebradas e otras cosas en barro e en plomo hechas, muy espantables al ver. Pintaua figuras, dezía palabras en tierra. ¿Quién te podrá dezir lo que esta vieja fazía? E todo era burla e mentira.

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Conjuro de Celestina a  Plutón

CELESTINA.- Pues sube presto al sobrado alto de la solana e baxa acá el bote del azeyte serpentino,que hallarás colgado del pedaço de la soga, que traxe del campo la otra noche, quando llovía e hazía escuro. E abre el arca de los lizos e házia la mano derecha hallarás vn papel escrito con sangre de morciégalo, debaxo de aquel ala de drago, a que sacamos ayer las vñas. Mira, no derrames el agua de Mayo, que me traxeron a confecionar.

ELICIA.- Madre, no está donde dizes; jamás te acuerdas cosa que guardas.

CELESTINA.- No me castigues, por Dios, a mi vejez; no me maltrates, Elicia. No infinjas, porque está aquí Sempronio, ni te ensoberuezcas, que más me quiere a mí por consejera, que a ti por amiga, avnque tú le ames mucho. Entra en la cámara de los vngüentos e en la pelleja del gato negro, donde te mandé meter los ojos de la loba, le fallarás. E baxa la sangre del cabrón e vnas poquitas de las baruas, que tú le cortaste.

ELICIA.- Toma, madre, veslo aquí; yo me subo e Sempronio arriba.

CELESTINA.- Conjúrote, triste Plutón, señor de la profundidad infernal, emperador de la Corte dañada, capitán soberuio de los condenados ángeles, señor de los sulfúreos fuegos, que los heruientes étnicos montes manan, gouernador e veedor de los tormentos e atormentadores de las pecadoras ánimas, regidor de las tres furias, Tesífone, Megera e Aleto, administrador de todas las cosas negras del reyno de Stigie e Dite, con todas sus lagunas e sombras infernales, e litigioso caos, mantenedor de las bolantes harpías, con toda la otra compañía de espantables e pauorosas ydras; yo, Celestina, tu más conocida cliéntula, te conjuro por la virtud e fuerça destas vermejas letras; por la sangre de aquella noturna aue con que están escriptas; por la grauedad de aquestos nombres e signos, que en este papel se contienen; por la áspera ponçoña de las bíuoras, de que este azeyte fue hecho, con el qual vnto este hilado: vengas sin tardança a obedescer mi voluntad e en ello te embueluas e con ello estés sin vn momento te partir, hasta que Melibea con aparejada oportunidad que aya, lo compre e con ello de tal manera quede enredada que, quanto más lo mirare, tanto más su coraçón se ablande a conceder mi petición, e se le abras e lastimes de crudo e fuerte amor de Calisto, tanto que, despedida toda honestidad, se descubra a mí e me galardone mis passos e mensaje. Y esto hecho, pide e demanda de mí a tu voluntad. Si no lo hazes con presto mouimiento, ternásme por capital enemiga; heriré con luz tus cárceles tristes e escuras; acusaré cruelmente tus continuas mentiras; apremiaré con mis ásperas palabras tu horrible nombre. E otra e otra vez te conjuro. E assí confiando en mi mucho poder, me parto para allá con mi hilado, donde creo te lleuo ya embuelto.

Plutón

Plutón

Diferentes portadas de ediciones de la Celestina

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